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La pandemia Covid-19 ha dejado a muchas personas en la India sin hogar, sin trabajo y pobres.

Comenzamos nuestro trabajo de ayuda en abril distribuyendo raciones a las familias pobres alrededor de nuestra casa. Teniamos 80 familias pobres a las que apoyamos.

Debido al cierre, no había tiendas abiertas y la gente no podía comprar verduras ni alimentos para mantener a la familia. En colaboración con la Escuela Don Bosco comenzamos a distribuir alimentos a la gente de los barrios bajos y de la carretera. Todos los días distribuimos 500 paquetes de comida. Hicimos esto durante tres meses. Cuando se alivió el encierro y la gente pudo ir a trabajar, seleccionamos a las personas que todavía no tenían trabajo y subsistían trabajando de culis en la estación(Culis son los que levan las maletas y los bultos a la gente). Les hemos dado tres rondas de raciones. Nos están muy agradecidos por este apoyo a sus familias.

Ahora nos hemos unido a una ONG llamada Khanachhahiye que ofrece galletas para todos los indigentes.

Todos los domingos salimos y donde veamos gente durmiendo en la calle, la estación de autobuses o en pequeñas chozas les damos galletas. No es mucho, pero podemos ver que esperan que vengamos el domingo y en ocasiones es difícil controlar a la gente porque todos quieren y sienten que se les puede pasar y no van a recibir una parte.

Además de las galletas, muchas otras empresas han donado leche, chocolates, fideos, sopa, etc. y hemos salido a la calle para dárselo a los pobres.

Ha comenzado el invierno y hace frío por la noche. Nuestra comunidad tenía varias mantas adicionales que consideramos que no eran necesarias para nosotros, por lo que tomamos alrededor de 50 mantas y las distribuimos a los que dormían en la calle.

También recibimos muchas donaciones de la parroquia y algunos amigos con los que ayudamos a más de 100 familias.

Ahora el desafío para nosotros es ayudarlos a mantener la educación de los niños. Muchos han perdido sus trabajos y no pueden permitirse pagar la educación de los niños. Debido a las clases en online, muchos requieren computadoras portátiles o teléfonos móviles y también conexiones a Internet, lo que no es posible si no tienen ingresos suficientes.

Las personas que se vieron más afectadas durante el encierro fueron las que obtenían ingresos diarios al descargar de los camiones, las que conducían, las que vendían alimentos en la carretera.

Esperamos seguir ayudando en todo lo que podamos para hacer sonreír a las personas y los niños.